Y muchas cosas más…
Porque más allá de ser una manualidad, hay quienes lo ven como un refugio, una pausa, un pasatiempo o incluso un sustento. Cada puntada que damos está impregnada de historia, emoción y significado. Entre hebras y colores, tejemos también nuestros pensamientos, recuerdos y momentos.
Ah, pero también ¡Es relajante! Hasta llegar al punto del arrullo 😴, con cabeceo y toda la cosa🤪. Cuando me llega a pasar y mi hija me descubre, le digo: no me estoy durmiendo, estoy contando los puntos con ritmo, al estilo Queen, 🎵 “we will, we will rock you!” 🎶 😆😂
Así que ya sabes, cuando tengas insomnio ponte a tejer y santo remedio!, bueno, al menos que el que te provoque insomnio sea el tejido, por tantas ideas que traes por tejer 😂🙈 🤪.
¡Tejer además es estimulante! Cada punto, cada hilo, despierta algo en quienes tejemos. Es una actividad que pone en marcha tanto el lado creativo como el lado lógico-matemático del cerebro 🤓🤔. En otras palabras, al tejer ponemos en marcha la imaginación, la curiosidad y la creatividad, y al mismo tiempo fortalecemos la concentración, la atención y la memoria. Y por supuesto que, favorece la destreza manual, porque nuestras manos se vuelven más hábiles, más coordinadas y más presentes en cada movimiento 👍🏼.
Y justamente por eso, tejer también es terapéutico! No solo creamos con ovillos y ganchillos, también tejemos calma 😌. Estudios* han encontrado que esta práctica puede ayudarnos a reducir el estrés, bajar la ansiedad y disminuir el cortisol, esa hormona que se eleva cuando estamos en modo “tense” 😬. Tejer nos invita a soltar, a respirar y a encontrar un ritmo propio que mejora el ánimo y reconecta con lo simple y lo bello.
Para muchas personas (me incluyo), el tejido fue un gran aliado durante la pandemia de 2020. En medio del encierro- cuando todo parecía detenerse y las emociones estaban a flor de piel – el Ovillung (así le digo a mi ovillo terapéutico 🤪) vino al rescate 🤗.
Dicho todo lo anterior, para mi tejer ha sido – y sigue siendo – algo profundamente significativo y también ¡muy divertido!…

… Bueno, hasta que se enreda el ovillo y pues ya valió!🙊
Jajaja naaa, digo, en el momento puede que se nos escape un “ash” o un “chin”🤦🏻♀️ , pero incluso al desenredar el hilo hay algo que nos entretiene y nos enseña paciencia 😬.
Hablando de eso, he probado varias ideas para evitar los enredos: desde las más caseras, como usar pinzas de ropa, pasadores de cabello, o palillos chinos, hasta las más sofisticadas, como los cuencos para ovillos. Pero aceptémoslo… cuando se quieren enredar, ¡se enredan¡ 🤪
¿Tienes algún truco para evitarlo? 🧵, ¡Compártelo en tus redes y etiquétame! Me encantará saber qué te funciona 🤓
Porque tejer también es compartir!
Tejer significa muchas cosas para cada persona, y con el tiempo he aprendido que no importa tanto lo que tejas, sino lo que el tejido despierta en ti. 😊
Y para ti, ¿qué significa? Cuéntame y etiquétame 👉🏼 @cruzdeovillo #diariodeunovillo #cruzdeovillo
Así que, ganchillo en mano, y OVILLOSO día! 🤗
🙋🏻♀️Edniux
De la serie “Diario de un Ovillo”
*Referencias

🙂
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